Con una cuchilla puntuda
incar el pecho y escarbar
hasta llegar a las pasiones ocultas
y ahí tirabuzonear como atornillando
arreglar ese pecho hasta saber
y extirpar las causas y razones.
Se aliviarán los síntomas pero
a qué precio; supongo,
habrá que ver.
No va a ser la primera vez,
eso seguro, pero no quita
que sea algo nuevo,
aunque igual.
Y es que... se ve cada vez
más raro el mundo éste,
y no sé sino sea, de tanto
andar tirabuzoneandose el pecho.
Porque sino son las mientes
quienes distinguen,
será el corazón a fuerza,
quien con grito inequívoco
ponga en evidencia quién es
sueño y quien realidad.
Pero si se lo malcuida,
se lo usa para apagar pucho,
limpiar mesa,
sostener ventana,
y demás
yo no sé, me aburría.
Y ahora ando medio confundido,
sobre si volver o seguir, no sé
bien dónde me estoy metiendo.
Rompí la brújula, y de las estrellas
no se demasiado, así que...
Acá ando con lento paso,
nervioso de patiar alguna esquina
con el dedito del pie, no sea que para colmo..
Aunque la verdad no
me puedo imaginar muchos
colmos, lo cual es raro;
colmos... hay muchos.
domingo, mayo 05, 2013
lunes, abril 30, 2012
Sensisitis: inflamación del o los sentidos
No digamos que es algo espiritual o el
alma misma, ni ninguna cosa similar. En esas ideas no creemos. Son pensamientos
y, como tales, poseen su coherencia y es entretenido pensarlos, sin embargo,
hay que abstenerse a los hechos.
Hablaremos en cambio de sensaciones
particulares como este rechazo sensible del universo. ¿Por qué sensible? porque
ocurre al mundo de los sentidos, principalmente. Es la vista, en primer lugar
(aunque esto puede deberse más a una característica personal del observador -o
sea, yo- que a algo estrictamente relacionado con el cuadro) lo que encuentra
desagradable todo estímulo. Posteriormente sucedió también con el oído, toda
audición se representaba como un ruido odioso, no deseado. No terminó ahí, pues
este mismo patrón se repitió para el gusto, el tacto, el olfato e inclusive se
propagó al sentido del pensamiento, si es que tal cosa existe: el percibir con
algún órgano que se está pensando; sin importar si el pensamiento es sobre constelaciones,
Rimbeaud o la lista del super.
Una característica particular y
destacable, es que nunca se ha dado, al menos no hasta la fecha, que más de un
sentido se viera afectado, ni tampoco, que se repitan sin antes haber cumplido someramente
algún circuito. Si un día es la vista quien se encuentra afectada, al otro día
será el oído, o tal vez el olfato, pero nunca la vista. Además, cierto orden jerárquico
parece prevalecer, pues a la vista sólo ha seguido el oído o el olfato y el
sentido del pensamiento no se ha visto afectado hasta que no se afectaron los
otros, casi progresivamente. Diremos quizá entonces, que es el último sentido
en fallar.
Mientras uno de los sentidos se encuentra
bajo los efectos de este desorden (pues, parece ser más bien una alteración del
normal funcionamiento de los mismos) no hay un objeto particular que genere
este desagrado, sino más bien, cualquier estímulo en general. El síntoma
entonces existe en el estímulo y no en la percepción. Es decir, no es requerido
el procesamiento de los datos.
Además, señalaré, que luego de algunos
episodios o asaltos, los sentidos parecen amigarse con la realidad,
encontrándola de lo más agradable.
A pesar de todo, la causa de esto
permanece vedada para quien relata...
sábado, enero 21, 2012
Sin Título XV
La realidad como un acto único en un instante determinado, reflejada en cada ser, en cada momento, en cada acto y pensamiento; más aun, sus seres, momentos y pensamientos, reflejados en el universo.
Ser parte ineludible de ese universo, como una hebra energética que se retuerce pensándose libre, cuando en realidad cada uno de sus mínimos espasmos no es más que consecuencia de un numero azaroso de reglas físicas.
Un universo en un equilibrio constante, que lucha por perder el sentido, sin perderlo jamás. Ni alcanzarlo. El ser humano en el medio, perdiendo la cordura por esta lucha, apunto de alcanzar la gloria. Sin llegar jamás.
La soledad: saber que cierta esencia de nosotros, no es parte de este universo, y jamás lo será.
Ser parte ineludible de ese universo, como una hebra energética que se retuerce pensándose libre, cuando en realidad cada uno de sus mínimos espasmos no es más que consecuencia de un numero azaroso de reglas físicas.
Un universo en un equilibrio constante, que lucha por perder el sentido, sin perderlo jamás. Ni alcanzarlo. El ser humano en el medio, perdiendo la cordura por esta lucha, apunto de alcanzar la gloria. Sin llegar jamás.
La soledad: saber que cierta esencia de nosotros, no es parte de este universo, y jamás lo será.
viernes, septiembre 02, 2011
Libros de la muerte, cerveza solo, cerveza con ustedes, mate temprano, ésas músicas, el sol aplastado a lo lejos, la luna -de cualquier forma-, los amigos que no se callan, el ruidito del lápiz, las nubes cuando se aplasta el sol, las estrellas a las cinco am, los amigos que se callan, reírse como estúpido, ser estúpido y reírse, gritarle al cielo, patear el suelo, entender, andar nada más, creer, mirar las hormigas, charlar con las paredes -o con la viena-, estar seguros de que al otro lado del espejo vive alguien igual a nosotros que nunca nos va a dejar pasar y todas esas cosas...
domingo, noviembre 21, 2010
bestiario: mis amigos.
-Nunca te escupieron en el pelo?
-No...
-Mi vida es más completa que la tuya.
-No...
-Mi vida es más completa que la tuya.
jueves, junio 10, 2010
bestiario: los gatos
Llegaba la otra noche muy tarde a la casa, en la entrada vi a un demonio acurrucuado, que me miraba con ojos inexpresivos y parecía relamerse el paladar. De cerca el demonio mutó, de repente fue gato y huyó de mi presencia. El alma, sin embargo, se me quedó dubitativa.
lunes, mayo 17, 2010
Sin Título XIV
Y en sucesión vino el estruendo
de gusanos en picada contra el pavimento,
llantos incontables de madres moscas.
Así fue que caí al infierno,
y me recibieron de brazos abiertos
diablos y mentirosos.
Fui torturando largamente
por bestias de cuernos en puntas,
de cuernos retorcidos y, peor aun,
de cabezas peladas;
y purgada ya mi alma,
limpiado los sesos de pensamientos agradables,
expiada toda culpa y miseria
fui llamado al último círculo, donde,
con ojos enfurecidos, de sangre
y drogas, un tipo bastante familiar,
me explicó sobre la vida y la muerte,
me paseó por toda la creación y
finalmente de una patada
me devolvió al mundo real.
de gusanos en picada contra el pavimento,
llantos incontables de madres moscas.
Así fue que caí al infierno,
y me recibieron de brazos abiertos
diablos y mentirosos.
Fui torturando largamente
por bestias de cuernos en puntas,
de cuernos retorcidos y, peor aun,
de cabezas peladas;
y purgada ya mi alma,
limpiado los sesos de pensamientos agradables,
expiada toda culpa y miseria
fui llamado al último círculo, donde,
con ojos enfurecidos, de sangre
y drogas, un tipo bastante familiar,
me explicó sobre la vida y la muerte,
me paseó por toda la creación y
finalmente de una patada
me devolvió al mundo real.
domingo, enero 10, 2010
Bestiario: los perros.
¿Qué pensarán cuando nos ven prender o apagar una luz?
Además: en ocaciones están acostados con una mirada nostálgica en los ojos, y miran la pared, un techo o a veces hasta a mí.
un misterio...
Además: en ocaciones están acostados con una mirada nostálgica en los ojos, y miran la pared, un techo o a veces hasta a mí.
un misterio...
jueves, enero 07, 2010
Hmm
Ahora bien, como iba diciendo, el mundo conoce sus límites, tiene un final y nada se extiende incansablemente. La realidad es esta y refutarla es imposible, porque el mundo es para siempre pero ninguna persona lo es, entonces perderíamos. Y aunque las personas fuéramos para siempre, entonces el mundo dejaría de serlo, por esta o aquella razón.
Hay más, inclusive se extiende: todo nos harta. Un día no queremos más, y es imposible. Lo descubrí anoche cuando me bajé un juego viejo que me gustaba mucho. Me aburrí a los cinco minutos.
Eso es todo.
Hay más, inclusive se extiende: todo nos harta. Un día no queremos más, y es imposible. Lo descubrí anoche cuando me bajé un juego viejo que me gustaba mucho. Me aburrí a los cinco minutos.
Eso es todo.
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