martes, septiembre 12, 2006

Remembranzas

No se trataba de que al cruzar la puerta iba a suceder algo, sabía muy bien que una vez del otro lado todo seguiría igual, a lo sumo un ligero cambio posicional (tan sutil que no haría ninguna diferencia cómica). Pero ahí estaba, esa gigante infranqueable, ese portón quimérico, separándolo y a la vez protegiéndolo de su destino; no era la puerta el problema, no: Del otro lado lo esperaba ella.

Qué remedio, él sabía tan bien como la puerta que no cruzar era demorar algo inevitable. Pero a veces las demoras son lo único a lo que podemos llamar vida, se decía. La vida es la demora de la muerte, insistía. Así es, en efecto, es lógico que prefiera demorarme acá a cruzar ahora mismo esa puerta, se mentía.

Un traqueteo de cerámicas fue el aviso de que positivamente ella lo esperaba, y que, tal como lo había deducido, ya se empezaba a impacientar. Sabía también por experiencia que no lo esperaría para siempre, que si él seguía demorando aquello que era inevitable, ella se iría. Entonces, no sucedería nada, me habría salvado, le decía la voz de la demencia, a la vez que la voz de la cordura replicaba, Imposible, sabés muy bien que eso no va a pasar; he de admitir que tal vez las voces estaban invertidas.

Movió la mano con una lentitud insoportable, demorando inclusive la demora; apretó el picaporte con una fuerza tal, casi parecía que en su corazón, aquel objeto era lo único que lo ataba a la vida, diremos: Su Vida había creado un vínculo con la manija de la puerta, como la flor del aire se apenca a la rama del árbol, sabiéndola su salvación. Pero esa relación no podía durar. Su brazo, menos prudente o tal vez más temerario, decidió tirar de la mano quien a su vez tiró del picaporte: la puerta estaba abierta.

Así es: la puerta estaba abierta. No quedaba nada más por hacer, tras aquella pantalla de madera y clavijas esperaba ella. O tal vez debamos decir: Ella. Así, con mayúscula desafiante y amenazadora, con entonación grave y terrible, pronunciándola más bien como el canino emite su gruñido antes del ataque: Ella.

Mas todo esto no estaba en los pensamientos de nuestro amigo, no, él no pensaba en todo esto. Su mente se encontraba distante, lejana, ausente. Lo había abandonado con el propósito de salvarle la cordura, pues ninguna conciencia habría sido capaz de resistir aquel avanzar suicida al que cada una de sus fibras lo sometía.

Cruzó el umbral y cerró tras de sí la puerta. Allí estaba, sentada en la mesa, mirándolo con esos ojos indagadores, que sabían la respuesta de cada pregunta incluso antes de hacerla. Y así continuó:
-¿La trajiste?- dijo ella.

Sin responder, él bajó la mirada, tomó su mochila y la abrió. De adentro sacó su cuaderno donde tenía la libreta de calificaciones. Extendiendo la mano se la alcanzó.
-Sí, mamá.

Es un día funesto en el que debemos enfrentarnos a nuestros peores fracasos, bajo el yugo de la mirada apremiante de un juez.

6 comentarios:

Ma' ii dijo...

si considerás a tu mamá un juez, estás muy enfermo, jajaja.
Igual está bueno, pero se parece a mis cuentos! demasiado!
cuidado

Anónimo dijo...

jajaja...Mira, sinceramente, por muy tópico que sea el recurso que has usado -extender el tiempo de manera insufrible en un contexto de suspense para acabar en una nimiedad-, explotas tan bien los segundos que realmente la deformación temporal resulta exasperante. Mucho más, si encima tiendes a arañar la superficie psicológica de los monigotes que creas cada vez :P, así que enhorabuena por ello. Siempre te la voy a dar.
La realidad es que cuando llegué al punto "revelador", me reí de lo absurdo y patético de lo escrito -entiéndeme, absurdo y patético en finalidad y como revelación, en ningún caso como proceso o idea-. Así que también te felicito por esto ;P.


Por otro lado, no le llega ni a la altura de los zapatos a ese "Réquiem por un Bicho" que pusiste antes -del cuál todo el mundo parece saber jajaja...-.



Un saludo,


Khel

Anónimo dijo...

Cuando lo estaba leyendo pensaba y a la vez rogaba a Dios (jojo mucho no?), me decia: que no sea la muerte, que no sea la muerte... ya lei muchos relatos en donde Ella es la maldita parca. Pero no!! no era.. jajaja
Concuerdo con Khel en lo del tiempo, mas me gusto volver a leerlo sabiendo ya el final =P
Dante creo que no entendio un pomo de nada o ultimamente se dedica a dejar este tipo de comentarios por la adolescencia que le acontece.. que se yo!!

Juan Pablo Alvarez dijo...

Jajaja, que mala onda...

Ahora yo voy a ser mala leche:

1- Cuando lei "Ella. Así, con mayúscula desafiante y amenazadora, con entonación grave y terrible, pronunciándola más bien como el canino emite su gruñido antes del ataque: Ella." pense que era Cele que estaba enojada con vos por algo, o estaba con el asunto...que se yo =P (viste como no lo lograste Cele, pase el 11 de septiempbre y nada me paso, muahahahahaaaa)

2- Cuando lei "explotas tan bien los segundos que realmente la deformación temporal resulta exasperante. entendi "es todo tan lento y horrible, que es una experiencia horrible lo que escribis". Y me dije "que mala leche que tiene con Andres, hubbieran saltado al final como yo, directamente (es que el fondo negro...)

3- Si uno dice que "si considerás a tu mamá un juez, estás muy enfermo, jajaja" , muy probbablemente nunca llevo una mala nota a la casa...o una firma falsificada...o unas amonestaciones para que te firmen...en fin...

Pd: El post estuvo bueno, mas si consideras que "Ella" era Cele, y que es ella la que te firmaba las libretas cuando eras chico, o que lo hace ahora con algun otro tipo de libreta, que se yo...

Ma' ii dijo...

Bueno, parece que todos reclaman justicia, así que justicia tendrán.
El escrito está bueno. Me sorprendió mucho el final; me agarró completamente desprevenido. El manejo del tiempo es correcto, como dice Khellesha. Hay algún que otro detallito para corregir, pero nada grave.
En cuanto a la cuestión en sí, no me pareció muy profundo. Relatás bien un miedo ( aunque el pibe parece de 25 años, y si un pibe de 25 años todavía tiene que darle la libreta a su vieja.. ) y, digamos que te atrapa ( aunque, vuelvo a remarcar que te da la sensación de un pibe no muy pibe ). Está bien escrito. Pero, nada más. No tiene nada especial ni remarcable. Quizás eso querías lograr y, entonces, está perfecto. No es un cuento notable justamente porque no tiene nada de especial ( además de la sorpresa ) pero no tienen por qué ser siempre notables. Tus cuentos, digo. Si lo fueran yo no tendría lugar.

Anónimo dijo...

JAJAJAJAJAJA FREAK!!!!!!!!!!!!!! sos groso Angie... sos groso!!!!! deja de odiarmeeeeeeee!!!!!!!!
PD:
Mensaje personal para el autor, (perdon a todos los lectores por la intromisión....)
"EL 28 DE SEPTIEMBREEEEEEEEE... MUJOJOJAJAJAJAJAJAJAJAJAAAA!!!!!"